Los aportes de Pedro Feliz, J.C. Romero y Carlos Ruiz fueron vitales para que los Filis consiguieran su segundo título de Serie Mundial en su historia
Los Filis nunca habrían derrotado a los Rays 4-3 en el quinto juego de la Serie Mundial para coronarse campeones mundiales de no haber sido por el bateo oportuno de un dominicano, el pitcheo fuerte de un puertorriqueño y el catcheo magistral de un panameño.
Con el juego empatado 3-3 en la parte baja del séptimo inning, de un juego que se detuvo 46 horas por el clima en el cambio de lados de la sexta entrada, Pedro Feliz, el antesalista dominicano de los Filis, impulsó con un sencillo la carrera que le dio la delantera a los Filis y le dio a la ciudad de Filadelfia su primer campeonato en 28 años y su segundo cetro en los 125 años de historia de la franquicia.
El panameño Ruiz fue figura central de los Filis detrás del plato. Feliz terminó el partido de 4-2 y la Serie Mundial con promedio de .333 en 18 turnos, pero fue su hit en la entrada de la suerte lo que resultó ser el tiro de gracia que liquidó a los Rays.
J.C. Romero, quien entró al juego para enfrentar al primer bate de Tampa Bay, Akinori Iwamura, con dos outs y corredor en segunda, termino por ganar su segundo partido de Serie Mundial, una marca para un lanzador puertorriqueño.
Brad Lidge salvó el juego en la novena y el nombre de Romero pasó a los anales de la historia del deporte de Filadelfia y de su patria.
A Ruiz le tocó otra vez la dicha de tener el último out en sus manos para sellar el campeonato de los Filis. En Los Ángeles, fue Ruiz el que atrapó el último out, un batazo en el aire en la zona de foul entre la antesala y el plato, para coronar a los Filis campeones del Viejo Circuito. El miércoles en la noche, Ruiz retuvo la pelota cuando el tercer lanzamiento de su taponero Brad Lidge a Eric Hinske resultó en una abanicada.
Ruiz mantuvo control de la pelota histórica y junto a Lidge decidieron entregarla a su piloto después del juego, un gesto de apreciación y respeto.
Fuente: ESPN


