Por Jaime Florez (*)
La semana pasada, mientras el Auto Show de París servía de escenario para la presentación en sociedad de toda la línea de vehículos de Infiniti en el mercado europeo, a nosotros nos tocó el privilegio de manejar los modelos 2009 de esos mismos autos por las acogedoras, a veces pintorescas y siempre hermosas carreteras del valle del Napa, en el estado de California.
Así pudimos conducir el imponente QX56, las dos versiones del FX, tanto 35 como 50, el M35 al igual que el M45, el G37 Coupé, y también Sedán, que reemplazó al G35 y el mes que viene se presentará en el Auto Show de Los Angeles en versión convertible de techo duro rebatible, y finalmente el EX35, que es el que hoy nos ocupa.
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El Crossover EX35 llegó a los concesionarios hace apenas un año, y venía precedido por una gran expectativa porque, a pesar de no ser muy costoso, ofrecía una singular combinación que incluye un diseño definitivamente seductor, un interior muy elegante y los más sofisticados adelantos tecnológicos, entre ellos el sistema AVM, sigla en inglés de Around View Monitor, un complejo de cuatro cámaras de televisión que permite al conductor una visión clara de todos los ángulos del vehículo, excelente ayuda cuando se está estacionando. Además, luego del lanzamiento ese mismo año de los dos Infiniti M, este EX35 es el segundo producto de la marca japonesa equipado con el sistema LDP, Lane Departure Prevention, que alerta al chofer cuando el vehículo cambia de senda. Y, como si fuera poco, cuenta con una capa protectora sobre la pintura, conocida como “Scratch Shield” que prácticamente cicatriza el acabado exterior del automóvil cuando se producen rayones en la carrocería.
En estos tiempos en que, como resultado de los volátiles precios de los combustibles, muchos consumidores le huyen a los SUV gigantes, un vehículo como este Infiniti EX resulta particularmente atractivo, porque logra reunir sobre las mismas cuatro ruedas las ventajas del utilitario deportivo con las de un coupé lujoso. Su tamaño sin excesos permite que el manejo sea ágil y de fácil maniobrabilidad, mientras que su enorme puerta trasera y el bajo nivel de su compartimiento de carga permiten transportar en él casi cualquier cosa.
Todos los EX vienen equipados con el motor VQ de cuarta generación, seis cilindros en V, 3.5 litros de desplazamiento y 297 caballos de potencia, acoplado a una transmisión automática de cinco velocidades con sistema de cambios manual. La tracción es trasera, pero el vehículo está disponible también con tracción integral en las cuatro ruedas, la misma que se ofrece en los modelos M, FX y G. La dirección tiene apoyo hidráulico y es sensible a la velocidad del vehículo, los frenos son a disco en las cuatro ruedas, ventilados adelante, con sistema antibloqueo de distribución y de asistencia ABS, EBD y BA, todos estándar, al igual que los sistemas de control dinámico y de tracción VDC y TCS, que complementan el avanzado sistema inteligente de control de velocidad de crucero, que junto con el de previsión de estacionamiento son equipo opcional.
El Infiniti EX35 consume un galón de gasolina por cada 17 millas en la ciudad y 24 en la autopista y tiene un precio básico que comienza en los $34,850 dólares. El que tuvimos oportunidad de conducir, con varios paquetes opcionales, entre ellos el tecnológico que incluye el sistema AVM de monitores que permite ver hacia los cuatro lados del vehículo, el LDP que alerta cuando el auto se sale del carril donde circula, y el de crucero inteligente; también el paquete Premium, que incluye un espectacular sistema de audio Bose con once bocinas, conexión Bluetooth y todos los pitos y campanas, tenía un precio de $43,165 dólares. Muy razonable para un vehículo que no deja nada a desear, y al que tampoco le sobra nada.
(*) Jaime Florez es el editor de la Revista Sobre Ruedas


