Con exteriores luciendo agresivos y deportivos, sin detalles en cromo. Salta a la vista que este no es un Jetta normal. Su diseño evidencia el regreso a sus raíces con una parrilla de panal, acentos en rojo, spoilers deportivos al frente y los costados, como en la defensa trasera.
Combinando unos grandes y poderosos faros de xenón con sus luces de niebla, que ahora están en la defensa, hacen que el nuevo Jetta parezca verdaderamente amenazador al verlo venir. En los interiores sus asientos son cómodos y deportivos, con fooros en piel; se sienten firmes y seguros. Un detalle curioso del auto es el mini refrigerador central donde se pueden guardar latas de bebidas o comida para mantenerlas frescas mientras se maneja. Ampliando el espacio en los asientos traseros, son más cómodos que en el modelo anterior. Y el maletero, más que maletero, parece una cueva de tan profundo que es.
Llama la atención su nuevo motor 2.0 FSI Turbo, capaz de generar 200 caballos de fuerza, representando un aumento de 20 caballos sobre el modelo anterior. El sonido producido por el escape cromado es el de un verdadero deportivo. Respecto al consumo de combustible es bastante bueno permitiendole ir por 22 millas en la ciudad o 33 en la ciudad por galón.
Al evolucionar, el GLI ganó en lujo, tamaño y peso, pero perdió en el desempeño característico de los primeros modelos; pero a final de cuantas no se avanza sin perder algo a cambio de mejorar. Finalmente parece que VW escuchó a sus compradores y redefinió totalmente la línea GLI. Una vez que se conduce el auto, se da cuana uno porqué nos volvimos a enamorar de este auto y se percata uno que fue mejorado sobre sus predecesores en todos los aspectos posibles.


