China invade Europa, o al menos sus constructores de automóviles prentenden lanzarse a la conquista del mercado europeo, con un par de marcas que llegarán próximamente a Francia, aunque no constituyan -de momento- una amenaza para sus competidores occidentales. Causando expectación entre la concurrencia al Autoshow Paris 2006, las marcas chinas Landwind y Great Wall Motor, intentan robarle el protagonismo a los "grandes", apostando por precios casi imbatibles.
"A corto plazo, los chinos no son una amenaza, pero a medio plazo sí plantean un desafío", declaró el presidente de Volkswagen, Bernd Pischetsrieder. Similar opinión dió su contraparte americana de la General Motors, Rick Wagoner: "Debemos estar preparados para competir con ellos, pero la experiencia demuestra que lleva un cierto tiempo implantarse en los países desarrollados".
El modelo X-Pédition, el 4x4 Landwind del constructor Jiangling, ya se comercializa, aunque con poco éxito de ventas, en Alemania y Holanda y está programado que sea primer vehículo chino en ingresar al mercado francés, aproximadamente en enero de 2007. Por su lado, la compañía Great Wall, exhibió con orgullo en en su stand su modelo Hover 4x4, potenciado por un motor Mitsubishi. Este vehículo ya tiene cierta presencia en tierras Italianas y también se pretende introducirlo en el mercado de francés.
Un representante de la embajada de China en Paris presente en el evento, declaró entusiasmado: "Espero que después de Landwind y Great Wall, varios fabricantes chinos de automóviles tomarán conciencia de la importancia de los mercados europeo y francés". añadiendo "Los consumidores franceses se darán cuenta de que China no solamente fabrica ropa y calzado, sino también automóviles, e incluso aviones". Sin embargo, se espera que pase un periodo de al menos cinco a seis años para que se produzca un notable ingreso de los chinos en el mercado europeo, tiempo suficiente para "poner a punto una gama de productos competitiva y una red de distribución", auguró Mark Fulthorpe, experto del sector en CSM Worldwide. China, que en sus metas a corto plazo pretende desbancar este año a Alemania del tercer puesto de fabricante mundial de automóviles, enfoca sus esfuerzos hacia la exportación. Mientras, su mercado interno está en pleno desarrollo, pero sometido a una feroz competencia y a una formidable guerra de precios.


