
Hay expertos en la industria automotriz que creen que el auto más lujoso jamás fabricado por la Volkswagen estaba destinado a un fracaso total desde el momento en que eligieron su nombre.
Phaeton fue inspirado en el dios griego Faetón, el hijo del Sol, quien por vanidad y tomó el carro que transportaba al Sol solo para terminar estrellándose y desatar un gran incendio.
De esa teoría a la realidad del VW Phaeton 2006, hay mucho trecho. Los expertos no tenían tanta razón como creían y finalmente al Phaeton no le fue tan mal en el mercado, al menos en el europeo donde registró ventas decorosas y por buenas razones.
Se trata de un auto de detalles elegantes ejecutados en forma impecable, que el conductor no admira de entrada y admira su lujosísima cabina, sino cuando uno maneja el auto.
Por ejemplo, la transmisión de cinco velocidades es una seda, a tal punto que difícilmente se sienten los cambios.
El sistema de aire acondicionado es otro ejemplo a seguir. Desde el panel de madera que se contrae de todo el panel frontal para abrir las rejillas, nada se desperdicia. El aire fluye en las diferentes zonas individuales a la perfección. No hay rachas de aire frío o caliente.
Varias técnicas que han sido calificadas de revolucionarias en la construcción del auto hacen que en muchas cosas el Phaeton parezca perfecto.
Todas las uniones de los panales son de precisión milimétrica y cuando cualquiera podría pensar que no había nada para mejorar la elegancia, uno se encuentra con los porta vasos que se ocultan dos finos círculos de madera que abren el espacio para el paso al apretarlos ligeramente.
Cuando va uno terminando de sorprenderse de los detallitos vienen cosas más impresionantes todavía.
En una de sus versiones, el Phaeton carga un sistema de sonido de 300 watts repartidos a 12 bocinas. Todo este poder es regulado por un filtro dinámico que permite seleccionar una serie de ámbitos acústicos (concierto al aire libre, estudio de grabación, club de jazz) y cualquiera de los ajustes da una sensación sonora tan distinta que los privilegiados que lo escuchan se quedan con la sensación de que toda la música se debería escuchar siempre así.
El gran problema del Phaeton viene quizá del origen de su fabricante, el inventor del “Auto del Pueblo” y en su diseño exterior.
Y es que esencialmente, el precio parece no tener lógica en un Volkswagen por muy lujoso y perfecto que sea.
La versión más económica empieza alrededor de los $68 mil y el más equipado llega a los $104 mil y cuando se pagan esas cantidades, lo menos que desearías es que te miren de reojo y piensen que manejas Passat grande.
Por $100 mil, la mayoría de los compradores seguramente buscaría un auto que luzca el precio no solo por dentro o en su manejo, sino también en su diseño exterior.
No. Y lo digo con cierto dolor, ya que el Phaeton es en verdad un placer al volante, incluso comparándolo con autos más caros. Yo les diría que muy pocos autos brindan la sensación de confort y manejo que este Volkswagen, pero no se puede dejar a un lado lo poco llamativa y original que es su carrocería.


