
No hay nada como enamorarse a primera vista. Nada como ser deslumbrado con esa primera imagen y quedar con la absoluta seguridad de que en apenas un segundo, se puede tener la certeza suficiente para reconocer que se está ante el amor de tu vida.
Ese es el poder que tiene el Porsche Cayman S 2006, el modelo más nuevo de la legendaria casa de Stuttgart, que debutó apenas en enero pasado y ya se ha convertido en uno de los autos de más éxito en todo el mundo.
Todos los modelos Porsche poseen esa magia tan especial, pero el Cayman S 2006, tiene la cualidad única de ser un deportivo que además le permite hacer realidad el sueño de poseerlo a la mayoría de los mortales.
Obligados a compararlos, el Cayman S es un Porsche de más kilates que simplemente un Boxster con techo rígido, por su excepcional manejo en cualquier condición, el calibre de las revoluciones con potencia exacta para sus dimensiones, la suspensión ideal para tomar las curvas con confianza y la tecnología alemana más avanzada.
Independientemente de su diseño de curvas sensuales que no niega su estirpe de súper deportivo, lo mejor del nuevo biplaza de la Porsche es su motor bóxer de seis cilindros con 3,4 litros de capacidad y 295 caballos de fuerza a 6,250 revoluciones por minuto que le permiten acelerar de 0 a 60 millas por hora en apenas 5.4 segundos y alcanzar velocidad máxima de 170 millas por hora (275 kilómetros por hora).
Sin duda estamos frente a una verdadera joya alemana, que en apenas unos meses se ha convertido en el máximo orgullo de la casa.
Resulta muy difícil encontrarle un defecto al Cayman S, simplemente porque los ingenieros de la Porsche han logrado un balance perfecto entre la potencia, el diseño y el desempeño.
Sin embargo, los puristas de la marca creen que este modelo está demasiado cerca del 911 y muy lejos del Boxster original. La realidad es que la Porsche no lo diseño ni como una cosa ni como la otra, sino como una alternativa más a su línea de modelos para atraer a un nuevo segmento de posibles compradores. El resultado no podría ser mejor.
Definitivamente sí. Y sobre todo tomando en cuenta que el precio de este súper deportivo empieza en alrededor de los $58 mil.
Ahora, no se puede dejar de decir que con todas las opciones que lo convierten en un auto deportivo y uno de lujo a la vez, el precio se eleva hasta llegar a cerca de los $70 mil.
Pero una vez más, hay que recordar que se trata de un verdadero Porsche, que se deja conducir como un súper deportivo y que además lleva por dentro todo el lujo, comodidad y tecnología que se puede esperar de un auto de la máxima calidad alemana. Sin duda, un auto perfecto.


