
Encontrar errores en roadsters deportivos/lujosos del calibre del Mercedes-Benz Clase SL nunca ha sido fácil, pero los críticos insistentes han hecho un esfuerzo valiente. Y aunque los clientes compran los SL al doble que los de su competidor más cercano (el Jaguar XK), dándole a Mercedes 45 por ciento del mercado, el equipo del SL está desarrollando toda una gama de refinamientos para 2007 con el fin de cubrir las críticas más constructivas.
La mayoría de las quejas se centran en la dirección del auto. Comparado con los deportivos de referencia (BMW y Porsche cuyos chasis ya no son criticados), el timón del SL se sintió ligeramente muerto en el centro y, en general, menos comunicativo. Los ingenieros decían que tal calibración representaba un seguro contra catástrofes por cambios de dirección a máxima velocidad en la autobahn. Pero al acelerar la relación de 16.3:1 a 15.4:1 y ajustar la asistencia hidráulica ligeramente fuera del centro, se eliminó el punto muerto sin hacer que el auto se sienta nervioso (al menos hasta los 225 km/h). A velocidades más sensatas, el gordo volante anuncia con claridad los cambios en fricción al pasar de pavimento nuevo y con más agarre a tramos más viejos y pulidos. Con más de una tonelada de auto presionando sobre las generosas llantas delanteras 255/40R18, la dirección del SL nunca se comunicará de ma-nera tan elocuente como la de un 911, pero es muy buena ahora. Los cambios en el software aceleran los reflejos del sistema Active Body Control, de manera que los movimientos de la carrocería se reducen en cerca de 60 por ciento, limitando el desplazamiento a sólo 1.4 grados en el modo deportivo y 2.3 grados en el modo normal.


