Desplazarse en automóvil es, hoy en día, una actividad tan cotidiana que, en ocasiones, se nos olvida que entraña peligros. Ante esta circunstancia, las autoridades han dispuesto unas normas para prevenir y tratar de reducir el riesgo de accidentes, fijando la obligatoriedad de la utilización de sistemas de retención infantil que protejan a los niños en caso de accidente y regulando las condiciones que han de cumplir dichos dispositivos. A pesar de todo, es corriente ver vehículos con niños de muy corta edad a bordo sin estos sistemas de seguridad, exponiendo a los pequeños a un riesgo añadido innecesario.
Actualmente, los automóviles incorporan múltiples sistemas de seguridad para proteger a sus ocupantes, pero la mayoría de estas medidas están diseñadas para los adultos. Por ello, si viajamos con niños es necesario instalar el equipamiento adecuado para ellos, como son las sillas homologadas.
Diferentes estudios han demostrado que las sillas de automóvil son un elemento de vital importancia para que los niños viajen seguros. Instaladas y colocadas correctamente evitan muchas de las muertes infantiles por accidentes de circulación. Al mismo tiempo, también reducen cerca de un 75% las lesiones graves producidas por accidentes.
Una de las conclusiones del estudio que la Dirección General de trafico de España ha elaborado sobre el cinturón y los sistemas de retención infantil asegura que el uso generalizado de estos dispositivos de sujeción homologados salvaría la vida de casi un centenar de niños al año, lo que pasa es que solo un 30% de los que viajan en coche va correctamente protegido. Y es que un niño que viaje sin ninguna sujeción multiplica por cinco las posibilidades de sufrir lesiones mortales. Mas del 50% de los niños menores de 14 años que fallecieron en accidentes de tráfico en 2005 no utilizaba ni8ngun sistema de protección infantil.
Las explicaciones ofrecidas son las habituales: la pereza, que los trayectos son cortos, que el niño esta inquieto y llora… lo peor es que, en bastantes ocasiones, las sillitas están instaladas mal por la falta de información , y muchos niños acaban por no usar ningún sistema de seguridad porque sus padres no insisten ante la desobediencia de los pequeños. En ambos casos, los progenitores son los responsables de esta situación, que se puede ver agravada si en los puntos de venta no se ofrecen información y accesoria suficientes.
Entre los que lo utilizan, la mayoría lo hace por seguridad y no porque se ven obligados por la ley. Muchos de estos conductores trasportan a niños hasta de 12 años durante cinco días a la semana, y el recorrido es tanto urbano como interurbano. Solo en referencia al trayecto urbano, con una velocidad máxima permitida de 50 Km./h, es nula la posibilidad que un niño sobreviva a un accidente sin ninguna medida de seguridad.
Los padres deben de asumir que ellos son los únicos responsables de la seguridad de sus hijos cuando viajan en el coche. Deben asegurarse de llevar los sistemas de retención infantil adecuados para sus pequeños, homologados, adaptados al tamaño y peso, y perfectamente abrochados.


